That's the question...esta famosa cita literaria, que por cierto pierde todo su significado al ser traducida a la lengua de Cervantes, esconde enigmas que ni el mismísimo Shakespeare conocía en el momento de parirla, estoy seguro de ello. No, no es igual ser que estar. Me viene a la memoria, por ejemplo, Sor María de Jesús de Ágreda. A esta fascinante mujer, monja de clausura, se le atribuye la evangelización de Nuevo México, sin abandonar nunca el claustro, claro. Este fenómeno es conocido como bilocación. Podemos creerlo o no, pero no es esa la cuestión. Para aumentar el dislate, viene la física cuántica y nos dice que una partícula puede estar en dos sitios de forma simultánea. Tal cual. No tenemos que recurrir a estos extremos para explicar el ser y el estar. Otro ejemplo. Tú. Lector. Puede que ahora mismo estés en el metro, teléfono en mano, y hayas dicho: A ver que ha escrito el gilipollas este. O puede que estés tumbado en una cama, junto a tu niño que no puede dorm...
Eran ya las doce y media de la noche. La cosa se complicaba, no le gustaba cenar tan tarde y tampoco le gustaba Joaquín Sabina, que era la música que estaba sonando en esos momentos. Candidatos no le faltaban. Echó una nueva mirada al local y se decidió por uno. Contorneándose como pocas mujeres saben hacer, se aproximó a él. -¿Me conoces? No me quitas ojo, por eso te lo digo. El joven, ruborizado y casi sin mirarla a la cara, le contestó: -Perdona, yo... Ella le cortó rápidamente, "mira, no andemos con rodeos, ¿Quieres tomar una copa con conmigo? pero en mi casa, tengo mejor música que la que suena en este antro" -Por supuesto, contestó el joven. Ella comenzó a andar hacia la puerta, el joven la seguía mientras la observaba de arriba a abajo. Era una chica muy atractiva. No muy alta, bien proporcionada y con un pelo rubio muy llamativo que recordaba a aquellas actrices de moda en la época dorada de Hollywood. Llevaba unos zapatos color maquillaje, con un poco de t...
Hoy es uno de mayo de 1962. Estoy decidido. Sé que me tacharán de loco, de perturbado, de asesino. Francamente, me da igual. He luchado mucho, desde pequeño. Recuerdo mi infancia, en Granada. Fue una infancia normal, ahora empezarán a inventar cosas, pero como he dicho, me da igual. Tengo cuarenta y ocho años, y vivo en el número tres de la calle Antonio Grilo, Madrid. Tercera planta, puerta D. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, desde la ventana veo un hermoso, y doloroso, mural, dibujado en una de las paredes que hay frente a esta casa. Llevo toda la vida trabajando. Soy sastre. La vista ya me falla, y las manos también. Tengo cinco preciosos hijos, y una amantísima mujer. Estoy decidido a hacerlo hoy. ¿Qué si los quiero? Por supuesto, no soy un monstruo. Es más, lo que voy a hacer, lo voy a hacer estrictamente por amor. Dios lo sabe, y no me lo tendrá en cuenta. Todos duermen. Mejor así. Me dirijo a la cocina. Hoy no me apetece tomar café. Cojo uno de mis mejor...
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